‘Seveneves. Siete Evas’, de Neal Stephenson

Seveneves. Siete Evas Book Cover Seveneves. Siete Evas
Neal Stephenson
Ciencia Ficción
Nova
11 de mayo de 2016
Tapa dura con sobrecubierta
816
30 euros

Neal Stephenson vuelve con su mejor obra desde Criptonomicón, un golpe de autoridad en la ciencia ficción actual que ha logrado colarse en la lista de más vendidos del New York Times, crear una gran expectación ante su publicación, convencer unánimamente a la crítica y los lectores y convertirse en uno de los diez libros de ficción científica más vendidos en 2015 en Estados Unidos. Es, pues, en palabras de Booklist, «un libro destinado a dominar tus lecturas anuales de ciencia ficción», al afrontar algunos de nuestros desafíos más desconcertantes en una historia atrevida, absorbente y absolutamente brillante.

¿Qué sucedería si llegase el fin del mundo?

Cuando un hecho catastrófico convierte la Tierra en una bomba de relojería, se inicia una carrera desenfrenada contra lo inevitable. Las principales naciones del mundo elaboran un ambicioso plan para garantizar la supervivencia de la humanidad más allá de nuestra atmósfera. Pero los intrépidos pioneros sufren todo tipo de peligros imprevistos, hasta que solo queda un puñado de supervivientes…

Cinco mil años después, sus descendientes —siete razas diferenciadas que conforman una población de tres mil millones de personas— se embarcan en otro audaz viaje a lo desconocido, hacia un mundo alienígena totalmente transformado por el tiempo y los cataclismos: la Tierra.

Neal Stephenson —autor de genio asombroso e imaginación desbordante— combina ciencia, filosofía, tecnología, psicología y literatura en una excelente obra de ficción especulativa que nos ofrece un retrato de un futuro simultáneamente extraordinario y reconocible.

«Una obra maestra de la ciencia ficción hard que todo fan del género debería leer.»
Library Journal

«Los personajes centrales de Stephenson, en su mayoría mujeres, sirven como un correctivo necesario a los clichés del género.»
Chicago Tribune

«Una novela de grandes ideas, pero también de personalidades, de corazones, y de una clase particular de esperanza que solo aparece en las novelas de Stephenson.»
BookPage

Siete años dedicó Neal Stephenson a dar forma a ‘Seveneves’, y por la espectacularidad del resultado diría que el tiempo ha estado bien aprovechado. La única pega, quizás, es que al terminar el libro uno tiene la sensación de que el autor de ‘Criptonomicón’ –reeditada también ahora por la colección Nova de Ediciones B– se pasó 6 años y 11 meses redactando capítulos y acumulando material, y solo uno (siendo generosos) editándolo y dándole forma.

O quizás no sea exactamente eso. Quizás lo que le ha ocurrido al bueno de Stephenson es que la introducción se le fue de las manos. 600 páginas de nada tiene esta parte. Luego puede que se diera cuenta de que tenía que empezar con el nudo de la novela y decidió resolverlo todo en 300 páginas que no están, ni mucho menos, a la altura del resto.

Pero seamos claros, ‘Seveneves’ es un buen libro. Es tan ambicioso, tan ingenioso y tan potente durante sus dos primeros tercios, que decir lo contrario sería injusto. Lo que ocurre, es que también es un libro excesivo, mal estructurado, desesperante en ocasiones, y dotado de un ritmo que solo podríamos definir como bipolar, ya que es capaz de pasar del frenetismo al hastío casi dentro un mismo párrafo. Lo peor, sin embargo, es que se resuelve con un final apresurado que apunta a obra inacabada. ‘Seveneves‘ es una barbaridad, en el buen y en el mal sentido al mismo tiempo. Es una superproducción de ciencia ficción tan espectacular en su arranque que te hace pensar que Alfonso Cuarón tuvo un día flojo cuando rodó las primeras escenas de ‘Gravity’. Pero luego, por seguir con el símil, vemos que se va quedando sin dinero, y que al final de la cinta algunos decorados parecen hechos con el paint, que para equilibrar las cuentas lo ha rodado todo con el móvil, y que ha contratado como protagonistas del último tercio al grupo de teatro aficionado del barrio. Algo así.

Los primeros dos tercios de la novela son sencillamente espectaculares, pese a todos sus defectos. ¿Detallista en exceso? Sí. ¿Con capítulos que no conducen a nada y que se podrían haber eliminado sin más? Sí. ¿Un poco ingenuo a la hora de interpretar cómo se comportarían los gobiernos y pueblos del mundo ante la inminencia de un cataclismo? Mucho. Pero es que resulta tan ambicioso, tan bien construido, tan cargado de momentos espectaculares y de ideas fascinantes que no importa. Stephenson logra hacernos sentir esa imperiosa necesidad por salvar a la humanidad como especie, y nos transmite hasta una serena tristeza cuando los hechos se van sucediendo.

He leído en varias reseñas que ‘Seveneves‘ resulta aburrido en muchos pasajes, y puedo estar un poco de acuerdo con estas afirmaciones. Sin embargo, a mí me recuerda a una melodía clásica. A una de esas sinfonías extraordinarias de la que, pasadas las décadas, la gente solo recuerda algunas piezas concretas por lo potentes y extraordinarias que resultan: Como la luna explotando en la primera línea del libro, los trozos en los que se divide y los nombres que adquieren. Como la transformación de la Estación Espacial Internacional (ISS) en una suerte de refugio, o la ‘epopeya’ en que se convierte esos primeros pasos para colonizar el espacio. Incluso el momento en el que siete mujeres (ocho, en realidad) deciden el futuro. Todo eso tiene tanta fuerza, que si hubiera constituido un único volumen habría sido, sin duda, una obra merecedora de sobresaliente.

Pero el libro no termina ahí. De repente, como anuncia la sinopsis, transcurren 5.000 años y vemos qué ha sido de todo aquello. Y el salto es tan repentino, tan anticlimático y tan injustificado que el lector necesitará casi 100 páginas para volver a sentir algo de suelo bajo sus pies. Para entonces estará sumido en una trama un tanto confusa, en la que el libro avanza torpemente mezclando datos a chorrón de este futuro distante (con un sabor muy clásico, alejado de las distopías y universos postapocalípticos tan frecuentes de hoy día), con el devenir de un personaje apático (justificadamente sí, pero apático al fin y al cabo). Se trata de Kath Twoo, una mujer perteneciente a una de las subrazas en las que se ha subdividido la especie humana durante los siglos transcurridos en el espacio. Mientras explora la tierra, en pleno proceso de terraformación, se ve inmersa en un misterio que, dicho sea de paso, resulta bastante predecible, y que le obliga a colaborar con el resto de subespecies humanas.

Ya lo he dicho antes. Esta parte del libro no está a la altura del resto, y apenas pega con todo lo anterior. Tiene unas cuantas ideas interesantes, sin ser nada del otro mundo, como la subespecie que utiliza ADN neandertal, la creación del mundo-anillo que orbita alrededor de la tierra y donde habita la humanidad, o incluso el concepto de folclore (no lo llamaría religión) que rodea a los humanos del futuro. De alguna manera, todo lo que hemos leído hasta ese momento ellos lo han convertido en una suerte de Biblia, lo que por supuesto ha sido motivo de enfrentamientos a lo largo de los milenios.

El fallo, en todo caso, está en la trama de este último tercio del libro, que es básicamente floja, un tanto precipitada y poco inspirada. Tanto es así que, de haber sido un extra o una novela corta publicada a parte, el sabor de boca dejado por ‘Seveneves‘ hubiera sido mucho mejor. Y es que a estas alturas Stephenson ya le ha pedido demasiados esfuerzos al lector, le ha restregado por la cara sus millones de datos sobre mecánica orbital, y le ha llevado al clímax (literario) en un éxodo por lograr la supervivencia de la humanidad. Y ahí, cuando uno espera los títulos de crédito deslizándose de arriba abajo por la pantalla, llega la vuelta a la comarca, la boda de Samsagaz con Rosita, los Puertos Grises, la cosecha del tabaco de pipa y hasta el velatorio de Aragorn con panegírico incluido. Y no, la cosa no funciona.

En lo demás, poco que reprocharle a Stephenson. Es muy detallista y excesivamente técnico, pero lo que cuenta es (casi) siempre accesible y la mayoría de las veces entretenido. Sorprende lo torpe que parecen algunas escenas de acción del tramo final, pero puede deberse a lo confusa que resulta la tecnología armamentística de la época –basada en pequeños robots pseudopensantes que actúan como proyectiles–, si bien en los dos primeros tercios hay momentos de acción memorables. Estamos ante un libro que requiere una inversión importante por parte del lector, tanto en tiempo como en dinero. La edición española tiene 816 páginas y cuesta 30 euros. A cambio, eso sí, el lector recibirá una muy buena dosis de ciencia ficción especulativa en un formato de tapa dura que dice mucho a favor de Ediciones B y de la apuesta que está llevando a cabo por mejorar su producto. En la versión electrónica que yo he leído apenas hay algún error mínimo de mecanografía (un par de ‘d-es’ que aparecieron como ‘b-es’), lo cual demuestra una más que agradable evolución con respecto a lo que nos tenía acostumbrados hace tiempo.

 

 

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