‘IT (ESO)’, de Stephen King

IT (ESO) Book Cover IT (ESO)
Stephen King
Terror
Plaza & Janés
1987 (en castellano)
Varias ediciones
1.215

Tras lustros de tranquilidad y lejania una antigua promesa infantil les hace volver al lugar en el que vivieron su infancia y juventud como una terrible pesadilla. Regresan a Derry para enfrentarse con su pasado y enterrar definitivamente la amenaza que los amargó durante su niñez. Saben que pueden morir, pero son conscientes de que no conocerán la paz hasta que aquella cosa sea destruida para siempre. It es una de las novelas más ambiciosas de Stephen King, donde ha logrado perfeccionar de un modo muy personal las claves del género de terror.

 

 

Hablemos de IT.

Es la obra magna de Stephen King y no, no pienso ser objetivo. Ni ‘Apocalipsis’, ni ‘La Torre Oscura’ (aunque seguro que muchos Lectores Constantes prefieren alguna de esas dos obras). El propio autor afirmó en 1985, un año antes de que se publicara ‘IT’: “El libro es una suma de todo lo que aprendí e hice en toda mi vida hasta este momento. Y es como un rally de monstruos. Todo está en este libro”. Más tarde King aseguraría haber tardado dos años en superar el vacío dejado por esta obra. En ese tiempo escribió cuentos cortos, trabajo en la preparación de ‘Creepshow’ e inició una historia que muchas décadas después se convertiría en ‘Bajo la cúpula’, pero que en aquel momento se quedó incompleto. Para King, hasta los periodos de supuesto bloqueo son fructíferos.

Aunque vista en perspectiva fuera una de sus novelas de la primera época, ‘IT’ es la esencia de King. Una esencia que aquí aparece en su vertiente más épica.

Esta épica presente en la novela la explica perfectamente la reseña que Jim Mann publicó en 1990, tras la emisión en Estados Unidos de la adaptación televisiva, y que la revista Insomnia recuperó en castellano en su número 12 (de diciembre de 1998) dedicado exclusivamente a este libro:

“El libro tiene toda la sensación de una historia épica. Las acciones de los personajes se visualizan como si fueran parte de algo mucho más grande, mucho más importante. King utiliza un gran número de técnicas narrativas y extensos relatos secundarios para lograr esto. Antes de que cualquier acción importante ocurra, tenemos referencias de la misma, haciendo que la acción sea mucho más importante cuando finalmente sucede”.

Y es que todo lo que mejor se le da al autor de Maine aparece en IT:

  • Tenemos a los personajes más grandes que la vida. En este caso, los Siete Perdedores: Bill Denbrough, Ben Hanscom, Richie Tozier, Beverly Marsh, Mike Hanlon, Eddie Kaspbrak y Stanley Uris. E incluso, aunque está en el otro bando, a Henry Bowers.
  • Tenemos el elemento clásico de terror que ha sido adaptado a los tiempos modernos: Pennywise muta en momia, hombre lobo, ojo gigante, pájaro monstruoso, nido de bichos y muchos otros horrores a lo largo de las más de mil páginas que tiene la novela.
  • Aparecen los traumas infantiles, y quedan reflejados con una maestría que sólo llegó a igualar en las novelas cortas ‘Cuenta conmigo’ y ‘El policía de la biblioteca’.
  • Está el reflejo de otra época. Algo que más tarde bordaría en ‘22/11/63’ es la idealización del pasado, y en este caso tenemos reflejado lo que debió ser crecer en 1957 en un pueblo pobre de la américa profunda, con las sesiones dobles de cine de terror, la biblioteca pública y el grupo de amigos que se inventa juegos e historias como únicas válvulas de escape a los abusones del colegio, a la indiferencia de los adultos, a la violencia latente en algunos sectores más embrutecidos de las clases bajas americanas y a la escasez de recursos.
  • Se ve el deseo de King por cruzar barreras. Muchas de las obras de King exploran los límites, normalmente con intención de atravesarlos, y en este libro hay varios elementos que friccionan y rascan la moral occidental. Algunos ejemplos van la aparición de un menor con síntomas de psicopatía que ha asesinado a su hermano recién nacido, hasta el deseo sexual de un padre hacia su propia hija o la polémica escena de sexo, ejecutada casi como un ritual, con la que los Perdedores dejan atrás la infancia (un tema abordado de forma periódica, y que recientemente ha sido valorado de nuevo por King). Hiriera o no sensibilidades en su momento, lo cierto es que el libro ganó el British Fantasy a la mejor novela en 1987.
  • Y está, más que nunca, el pueblo como personaje. De hecho, en ninguna otra obra Derry, el escenario más conocido de King, ha tenido tanta importancia. Tal era la relevancia del entorno que King pensaba inicialmente titular a su novela con ese nombre, ‘Derry’.

El origen de IT

King con su grupo de amigos de la infancia.

IT fue publicada en septiembre de 1986, con una tirada inicial de entre 800.000 y un millón de ejemplares (la cifra exacta varía según las fuentes). Su lanzamiento vino precedido de una intensa campaña de marketing con reclamos publicitarios en las librerías que rezaban “It is coming“.

Pero empecemos por el principio, y el principio no está en un barquito de papel perseguido por un niño, ni en unos ojos que brillan en el interior de una boca de alcantarilla, por más que así arranque la novela. El principio está en la historia del troll y las tres cabras Gruff, cuyo cuento de origen noruego aparece citado en diversos contextos a lo largo del libro “¿Quién camina, trip-trap, sobre mi puente?”.

King en la época en la época en que escribió IT (entre 1980 y 1984).

De hecho, tras la famosa escena del barco, el segundo capítulo se centra en torno a la muerte de un joven homosexual bajo un puente en Derry, mientras estaba siendo atacado por un grupo de energúmenos. Cuenta Ariel Bosi en su monumental enciclopedia dedicada al autor ‘Todo sobre Stephen King’, que este pasaje está inspirado por un hecho real ocurrido en julio de 1984, que tuvo como víctima mortal a un muchacho de 23 años. Tres adolescentes lo tiraron por un puente en Bangor (el Derry de la vida real). El joven murió de un ataque de asma. No es el único suceso real que tiene su reflejo en la novela. La aparición de niños ahogados en el interior de un depósito de agua o el tiroteo que Hanlon recoge en su historia de Derry, ocurrido durante la época de la Gran Depresión, también están inspirados en la historia de Bangor. El autor llegó a temer que la ciudad le terminara considerando ‘persona non grata’ por airear todos estos trapos sucios de su pasado.

Así lo contaba King en el número 2 de la newsletter ‘Castle Rock’ dedicada a la obra de King, que se publicó en papel a mediados de los 80. El autor de Maine también señala allí que la idea del libro le vino durante un paseo de tres millas hasta el taller en el que tenía su coche de entonces, un ‘AMC Matador’. Se encontraba cruzando un puente de madera cuando la esencia de la historia se le apareció.

“I supossed I should have thought f Randall Flagg, since I was wrapped up in his life just then, but instead I thought of the story of Billy Goats Gruff, the troll who says: ‘Who’s that trip-trapping on my bridge?’, and the whole story just bounced into my mind on a pogo-stick. Not the characters, but the Split time-frame, the accelerated bounces that would end with a complete brakdown, wich might result in a feeling of ‘no time’ allt he monsters that were one monster… the troll under the bridge, of course”.

El extracto aparece citado en inglés en el libro de Bev Vincent dedicado a King: ‘The Stephen King Ilustrated Companion’. Una traducción (torpe) podría ser:

“Suponía que debería haber pensado en Randall Flagg –el villano de ‘Apocalipsis’–, ya que estaba envuelto en su vida en ese momento, pero en vez de eso pensé en la historia de ‘Billy Goats Gruff’ –El cuento noruego de las tres cabras y el troll–, el troll que dice: ‘¿Quién camina, trip-trap, sobre mi puente?’, y en ese momento toda la historia empezó a dar botes en mi mente como un saltador. No los personajes, sino el tiempo dividido, los saltos acelerados que terminarían con un frenazo en seco, lo que podría resultar en una sensación de que todos los monstruos que ha habido eran uno… el troll bajo el puente, claro”.

IT, el monstruo

Un monstruo capaz de contener dentro de sí a todos los monstruos. Tal era la ambición de King. Un monstruo que se alimenta de emociones, y que ha descubierto en el miedo el más suculento de los platos, y en el terror infantil, el más dulce néctar. “Los miedos de los niños solían ser más simples y más poderosos”, reflexiona IT en un momento del libro. Es un monstruo físico, sí, y su verdadera forma se nos describe al final del libro, pero es también una energía, un ente (los fuegos fatuos que se citan en la novela) que necesita la imaginación para nutrirse, pero que se encuentra con unos personajes que la han alimentado tanto para escapar de su realidad cotidiana, y que la han dejado tan a su libre albedrío, que además de servirle a IT para dar forma a sus terrores, también puede herirle (probablemente una nueva metáfora inconsciente sobre el poder de las drogas, muy presente en su obra inicial, ya que en esta época las adiciones de Stephen King estaban en su máximo apogeo).

“Eso existía en un simple círculo de despertar para comer y dormir para soñar. Había creado un sitio a su imagen y semejanza y lo contemplaba con favor desde los fuegos fatuos que eran sus ojos. Derry era su corral de matanza; el pueblo de Derry, su ganado. Las cosas habían seguido.Y entonces… esos niños.Algo nuevoPor primera vez en la eternidad”.

Extracto de la edición española de ‘IT’.

Y no, el origen de IT no está en la figura del payaso Pennywise, por más que ésa sea la forma terrorífica que se le aparece a George Denbrough cuando se asoma a la boca de tormenta buscando su barquito de papel, ni por más que los testimonios de los ancianos del pueblo recuerden a un extraño vestido de payaso siempre que se avecinaba alguna tragedia en Derry. King señaló en una ocasión que esta forma la adopta como cebo para atraer a su presa preferida, los niños. Parte del origen de IT, su auténtica procedencia, se explica cuando los Perdedores construyen la casa de humo siguiendo antiguos rituales indios. Eso les permite a dos de ellos presenciar la llegada de la criatura a nuestro mundo.  Sin embargo, su esencia se ve en la forma en que se enfrentan a él, siguiendo de nuevo esos antiguos rituales indios, en el llamado Rito de Chüd. La ceremonia se asemeja a una especie de duelo de miradas con el diablo, al que según se dice en el libro, se le debe retar con el rostros casi pegado al de la criatura mientras se le muerde la lengua. Un enfrentamiento mental, por así decirlo, que tiene todo el sabor a King.

¿Cuántas batallas finales en sus libros discurren en el interior de alguien? Es un elemento constante en su obra, con ejemplos tan evidentes como ‘Cazadores de sueños’, los ‘Tommynockers’, ‘El resplandor’ (la lucha por mantener en marcha la caldera que aparece en el libro, no así en la versión de Kubrick), o ‘La mitad oscura’. Ocurre incluso cuando hay un enfrentamiento físico, algo no demasiado habitual en su bibliografía, ya que King de alguna manera evita usar la fuerza como fórmula para derrotar al mal. De algún modo, en su obra tan plagada de hechos violentos, se rechaza la violencia como solución a los problemas, o como herramienta válida para los justos. Pero incluso cuando eso pasa, como sucede en el desenlace de ‘Misery’, previamente se da el engaño por parte del protagonista a su carcelera. Se la derrota antes mentalmente (intelectualmente, si se prefiere), y sólo entonces se la remata por la fuerza. Lo mismo pasa, por poner otro ejemplo, en las sombras chinas en el final de ‘Cosas necesarias’, o con el propio ‘IT’ cuando los personajes adultos se adentran en su cubil. Es como el ejemplo de Drácula y la estaca que se menciona en la propia novela.

“Eso comprendía, vagamente, que esos niños se las habían arreglado para volver contra su propio ser las mismas armas que Eso utilizaba.(…)Si hay diez mil campesinos medievales que crean los vampiros al creerlos reales, puede haber uno (probablemente un niño) que imagine la estaca necesaria para matarlo. Pero una estaca es sólo estúpida madera; la mente es la maza que la clava en su sitio”.

Extracto de la edición española de ‘IT’.

**Aquí quiero hacer un inciso, aunque al final hablaré de las adaptaciones. Una de las cosas que no me han gustado de la película de ‘IT’ que se ha estrenado recientemente es la pelea con Pennywise, ya que discurre de una forma puramente física. Ni siquiera aparece reflejado el engaño del tirachinas, cuando se quedan sin munición, y que es cuando verdaderamente vencen por primera vez a la criatura. En ese momento todos son capaces de compartir un engaño (una misma fantasía, que hay una segunda bala de plata), y convertirla así en una realidad para Eso.

Los personajes

Los actores que interpretaron a ‘Los perdedores’ de niños, en la adaptación de 1990.

Sin embargo, aunque IT (ESO) me parece la mejor criatura ideada jamás por King (mejor aún que el hotel Overlook de ‘El Resplandor’, que las múltiples apariciones de Randall Flag o Annie Wilkes), no creo que sea no es ni mucho menos lo más interesante de esta novela.

Como en muchas de sus obras, en IT destacan la narración, que se podría definir como hipnótica por su capacidad de atracción y lo difícil que resulta abandonar su lectura, y especialmente, los personajes. Están los perdedores, claro, pero también Henry Bowers y su descenso paulatino en la maldad más pura, como “marioneta de IT” (pero también como adolescente criado en el seno de un hogar racista y violento). Hay muchos más secundarios dignos de mención, como Patrick Hockstetter, un menor terriblemente perturbado que protagoniza alguno de los momentos más impactantes de la novela; Audrey y Tom Rogan, la esposa de Bill y el marido de Beverly respectivamente, que hacen algo más que ser meros contrapuntos para ambos; o la madre de Eddie, que es una representación de todas las madres sobreprotectoras que ha habido sobre la tierra, entre otros muchos.

Una copia de la portada del borrador de IT con anotaciones de King.

Se critica mucho el exceso de longitud que alcanzan a menudo las novelas de King (el autor lamenta con cierto pesar en su autobiografía ‘Mientras escribo’ que los críticos le han acusado más de una vez de deforestar los bosques canadienses), pero esa cantidad de páginas suele ir encaminada a dotar de todo el trasfondo posible a sus personajes, y en ninguno se explaya con tanto detalle para cubrir todas las aristas como con los siete que conforman El Cub de Los Perdedores. Quizás esto sea así porque es la única novela en que realmente les vemos pasar de la infancia a la vida adulta, sin perdernos ninguna etapa (aunque para ser justos, algo similar ocurre en la más reciente ‘Revival’).

El periodo intermedio, los 27 años que transcurren entre aparición y aparición de IT, también son narrados con detalle a lo largo de la novela, y especialmente en el capítulo III. titulado ‘Llamadas telefónicas’. Son cien páginas en el que se nos presenta a los personajes como los adultos en los que se han convertido, y que de pronto reciben una llamada de su pasado.

Es su yo adulto, racional y feliz (todos ellos han triunfado en sus vidas, lo que se atribuye al efecto de la magia que fueron capaces de crear de niños) el que de pronto se ve catapultado a la mayor de sus pesadillas, una tan horrible que había quedado oculta por fuerza en su mente, para no caer en la locura (como sí le sucede a Henry Bowers).Y sin embargo, cuando Mike les llama para pedirles que regresen a Derry y acaben con el monstruo, ninguno de ellos es capaz de negarse. Antes de faltar a su promesa, la misma que sellaron con sangre, estarían dispuestos a morir.

  • Tenemos a Ben Hanscom, el favorito de todos los que sufrimos sobrepeso. Si Bill es el líder, él es el héroe de la novela (¿se llevará a la chica?). Es el Samsagaz Gamyi de esta epopeya, siempre presto para luchar por los suyos. También es el más cerebral y termina convertido en famoso arquitecto.
  • Está Mike Hanlon, que de niño llega más tarde al grupo. Lo hace tras la épica pelea a pedradas, pero el protagonismo que le falta en la infancia, lo recobra en la edad adulta. Es él, como se dice en el libro, quien “mantiene el fuego encendido”. El que único no triunfa, porque se queda en Derry como bibliotecario para hacer cumplir el juramento (probablemente sin saberlo). A través de sus diarios se nos cuenta la historia de Derry. Es lo más parecido a un narrador-personaje dentro del libro.
  • Beverly Marsh, la única chica del grupo. Teme a su padre, al que también adora. De adulta triunfa como diseñadora de moda, aunque acaba casada con un maltratador que sólo abandona cuando recibe la llamada y se despierta en ella la furia que tuvo de joven (hoy en día parecen demasiados clichés, está claro. Es una novela de los años 80). King la convierte en la pieza del grupo de Perdedores sobre la que encajan todos los demás. También es ella tras la que se escudan para enfrentarse a ESO.
  • Tenemos a Stanley Uris, un poco mayor que el resto. En él la magia de la infancia está más apagada y eso le hace más débil frente a IT. Quizás por eso King le hace contable, como si la imaginación hubiera muerto en él. Sus dudas son constantes.
  • Ritzie Tochier, el encantador niño/hombre de las mil voces que todas suenan igual. La boca es su perdición. Está enamorado del rock, es valiente y leal, pero también un payaso que mete en problemas a sus amigos. King no lo utiliza como alivio cómico, sino como otro tipo de persona imaginativa que utiliza su ingenio para resultar encantador. Acaba trabajando como humorista estrella en la radio.
  • Eddie Kapsbrak, el debilucho, el caballito blanco del grupo. Es el contrapunto de Beverly Marsh, igual que el negativo de una diapositiva. Si Beverly se libró de un padre violento para casarse con una figura similar, Eddie hizo lo mismo encontrando una esposa que reflejaba la sobreprotección y el maltrato psicológico de su madre. Dirige una empresa de limusinas (que a menudo conducen), lo que de alguna forma refleja que incluso teniendo éxito, es alguien servicial. También explota su intuición y su gran sentido de la orientación, que guía al grupo cuando recorren las alcantarillas.
  • Y claro, está Bill Denbrough, el niño que contaba historias para sus amigos, el líder del grupo, apodado Gran Bill, que cómo no, se convirtió en novelista de terror. King dijo en una ocasión que un escritor es alguien que ha enseñado a su mente a portarse mal. Denbrough, en esta novela, ha estado musculando la suya durante 27 años para derrotar a IT.

El dado estaba echado y no todos los presagios eran malos. El escritor estaba medio loco por su mujer y eso era bueno. Porque el escritor era el más fuerte, el que, de algún modo, había estado adiestrando su mente para esa cofrontación durante todos esos años. Y cuando el escritor estuviera muerto, con las tripas fuera del cuerpo, cuando el precioso ‘Gran Bill’ hubiera muerto, los otros serían prontamente suyos.Eso comería bien… y después, quizá volviera a hundirse en la tierra. Para dormitar. Por un rato”.

Extracto de la edición española de ‘IT’.

Bill es tartamudo Es su tara, por así decirlo, igual que las gafas de cristal grueso de Ritzie, el sobrepeso de Ben o el supuesto asma de Eddie. Y al igual que este último convierte su muleta en su arma contra ESO, cuando le rocía en la cara y le hace creer que es ácido de batería, Bill repite el trabalenguas que utiliza contra su tartamudez como una oración capaz de alejar a los vampiros: “Castiga exhausto el poste tosco y recto, e insiste infausto que ha visto a los espectros”.

King hace el tonto con la portada de la edición alemana.

Las cien páginas del capítulo III que citaban antes me parecen una obra maestra sobre la presentación de personajes. Es algo que también está presente en los primeros capítulos de ‘Apocalipsis’, aunque para mi gusto ahí se hace con menos acierto. Vale que esta vuelta al pasado, cuando se nos ha dejado claro la urgencia de acudir a Derry para cumplir una promesa de vida o muerte, podría romper ritmo del libro. Sin embargo, todavía estamos en los primeros compases y aún desconocemos todo sobre IT. King decide que la mejor forma de presentárnoslo es a través de los ojos de unos niños, y por eso nos devuelve al momento en que lo eran, 1958.

Pienso que IT es la novela con mejor estructura de Stephen King, un autor que no destaca por planificar sus libros, aunque ‘Misery’ y ‘La zona muerta’ son otros dos ejemplos de estructuras y ritmos perfectos en una novela. Quizás los mejor conseguidos de su carrera.

Por supuesto esto es tan solo una opinión, y la es la opinión de un completo fan (en el peor sentido de la palabra). Ya renuncié a mi imparcialidad en las primeras líneas de este texto. Walter Wager, crítico del New York Times, también dejó su impresión en la reseña lanzada antes de publicarse el libro. “¿Dónde se descarrió Stephen King, el más experto príncipe coronado de la oscuridad, en ‘IT’? Casi e todos lados. Dejando a un lado la disciplina, la cual es tan importante para el escritor como la imaginación y el estilo, él ha acumulado en este libro todos sus pensamientos, además de otras muchas cosas…”, comienza el artículo. Supongo que es uno de esos casos en que, lo que para unos es un maravilloso licor casero, para otros sabe a aguarrás de bañera.

Derry y las conexiones con otros libros

El auténtico arroyo Kendugskeag y la verdadera torre depósito de Bangor que aparecen en la novela.

Ya lo dijimos antes, éste iba a ser el título del libro. Derry es la ciudad de las pesadillas de Stephen King (aunque de forma más extensa, se podría considerar que su reinado se extiende a todo Maine). Esta pequeña ciudad de unos 30.000 habitantes cuenta su terrible historia en IT gracias al trabajo de investigación que realiza Mike Hanlon. Así conocemos varios de los hechos más terribles, como la explosión en una antigua fábrica mientras se celebraba una búsqueda de huevos de pascua con un montón de niños, que fallecieron en el accidente, o el incendio del Black Spot, un pub al que acudían las personas de raza negra y que fue incendiado por un grupo de violentos.

En esta escena del incendio, en la que está el padre de Mike, aparece otro importante personaje de la obra de King: Dick Halloran el cocinero que hace de guía y mentor para el pequeño Dany Torrance (y que también aparece en ‘Doctor Sueño’). Halloran aquí ya utiliza su resplandor, en la que quizás sea una de las mejores referencias cruzadas de la obra de King. Por supuesto, IT tiene otras referencias, como una a ‘El cementerio de animales’ con el camposanto en el que se entierra a George Denbrough, aunque la mayoría han sido realizadas a posteriori en obras que se publicaron años después como ‘El cazador de sueños’ o ‘22/11/63’. La más importante, se podría decir que tiene que ver con la tortuga y la Torre Oscura. Claro que eso, como diría Ende, “es otra historia y debe ser contada en otra ocasión”.

La ciudad de Derry no es sólo un escenario en el que discurren los hechos. Es parte del mal al que debe enfrentarse el Club de Los Perdedores. “¿Es posible que toda una ciudad esté embrujada?”, se pregunta Mike Hanlon al comienzo del primer interludio. Entonces repasa los significados de la palabra en inglés, ‘Haunted’: “Visitado con frecuencia por fantasmas y espíritus”, dice una de las acepciones, pero hay más. “Sitio donde comen los animales. ¿Qué está comiendo en Derry? ¿Qué se está comiendo a Derry?”, se interroga.

Pero Derry es más que un coto de caza. También se ha envenenado lentamente a los habitantes, que ya no se escandalizan con las recurrentes muertes de niños, con las despiadadas inundaciones, con las tormentas apocalípticas o con las tragedias evitables que se repiten con cierta frecuencia en la ciudad. Están como anestesiados, adormecidos por la picadura de una araña que guarda a su presa en un capullo para devorarla más adelante.

La famosa mansión de King en Bangor.

Esa terrible ambientación, en la que sólo los niños son conscientes del monstruo que acecha en el sótano –como se refleja ya en las primeras páginas del libro– es la que marca todo el tono de la historia.Como ya avanzamos en algún momento de esta interminable reseña, Derry es un reflejo oscuro (y pasado por el tamiz de la imaginación de King) de la población de Bangor. Muchos de los escenarios principales de este libro están allí, y se puede remitir una vez más a la obra ‘Todo sobre Stephen King’ que Ariel Bosi publicó a finales del 2016 en Plaza & Janés. Además de encontrarse la emblemática mansión de Stephen King con sus llamativas verjas y sus protectoras gárgolas forjadas en hierro (creo recordar que una fue robada hace tiempo), también es el lugar que acoge a los Barrens, que pese a su acepción en inglés no reflejan un terreno yermo, sino un vergel de vegetación descuidado por el que corre el arroyo Kenduskeag (presente con ese nombre tanto en la novela como en la vida real). “En algunos puntos se ven los agujeros de Morlock –la referencia a ‘La máquina del tiempo’ de H. G. Wells que aparece citada en IT–, pertenecientes a la red de alcantarillado”, detalla Bosi en su libro.

También en Bangor se alza la torre depósito en la que supuestamente aparecen ahogados varios niños (y que vivió un caso real de muerte infantil en 1940). Hay otros muchos escenarios emblemáticos, como el hotelito donde se alojan los perdedores de adultos cuando regresan a Derry, la casa junto a la estación de tren en la que Eddie ve al leproso y uno delos lugares por los que Pennywise accede a las alcantarillas, y por supuesto, la biblioteca pública que tanto marca la vida de Ben Hanscom (como refugio en la juventud y de inspiración en la edad adulta) y de Mike Hanlon. El edificio de Bangor tiene un siglo de antigüedad y ha contado con millonarias donaciones de la familia King para su ampliación y remodelación. 

IT en el cine y la televisión (una breve opinión)

Se levanta el telón y aparece un payaso. Es casi la imagen que ha quedado de esta historia en la pequeña y en la gran pantalla. Un payaso asesino. Eso, obviamente, es sólo la superficie. El último anillo en el tronco de un árbol.

Yo crecí con la adaptación de 1990. Es una película que he visitado en numerosas ocasiones y a la que he dotado con el tiempo de un cariño que para mí ya compensa las (muchas) deficiencias de guión que pueda tener. También es una adaptación de 190 minutos que se toma la libertad de recoger muchos pasajes poco trascendentales para el avance de la trama, pero que ayudan a encariñarse con los protagonistas, y eso sólo hace que se incremente nuestro cariño por esta obra.

Tiene grandes aciertos, como el de comenzar con un Mike adulto que asiste a la desaparición de un niño, y que tras abrir su agenda, levanta el teléfono. Luego vienen Georgie y el barquito de papel, Bill Denbrough tecleando delante de su ordenador sólo para recibir la llamada y recuperar la tartamudez, y todo lo demás. Como idea, es un principio extraordinario. Pero poco más.

No puedo ser objetivo con el casting. Actualmente soy incapaz de leer el libro sin poner las caras de los protagonistas de esta miniserie a los personajes (por más que las descripciones no casen demasiado), y creo que el trabjo de Tim Curry para interpretar a Pennywise fue espectacular… pero era poco más que un payaso psicópata. Había que echarle mucha imaginación al tema para ver allí una criatura interdimensional o una entidad surgida del cosmos.

En cambio, la nueva versión… Bueno, hay muchas cosas que han mejorado con el tiempo. No creo que la encarnación actual de Pennywise sea necesariamente mejor que la de Tim Curry, pero desde luego el cubil de Eso ha mejorado muchísimo en esta nueva cinta, por más que se tome muchas licencias con respecto al libro. Han sabido adaptar muy bien a los nuevos tiempos –y al nuevo escenario, ya que el salto de época 1958 a 1985 se actualiza para alcanzar nuestra época– el momento en el que los perdedores observan un libro de fotografía y tienen su primer encuentro en grupo con Eso. En general, toda la esencia del terror moderno está bien llevada a la pantalla, con lo bueno y lo malo que tiene eso: hay una gran espectacularidad que te mantiene pegado al sillón, pero por el contrario hay demasiados sustos que hacen desaparecer cosas importantes del argumento.

El mayor defecto para mí es que no se ha trabajado bien a los personajes. Sé que falta una película en la que veremos al grupo ya crecido, y que probablmente tendrá que rellenarse con bastantes flashbacks, porque la parte adulta que concierne a Derry no es demasiado extensa, pero ésta era la entrega de hacer que nos encariñáramos con ellos, y en mi opinión no lo han conseguido. En la nueva película pasan desapercibidos detalles como la tartamudez de Bill (clave en el personaje y en la batalla contra IT), o su pasión por contar historias. De hecho, no hay un reflejo claro de lo que va a ser ninguno en el futuro: el payasismo de Toozier se limita a un par de momentos de alivio cómico, la rigidez de Stanley aquí se transforma en cobardía y la fortaleza de Beverly puede pasar por rebeldía adolescente.

No soy ningún hater. Hay cosas que se han sabido llevar maravillosamente bien. Por fin la tragedia que Derry lleva siglos viviendo se hace palpable en la pantalla y se recuerdan momentos terribles del pasado, como el accidente en la fundición. También, aunque no es muy fiel al libro, se hace un gran trabajo con Henry Bowers. Su descenso a la locura supera en algunos aspectos al de la novela. Pero con todo, ha fallado en lo que para mí era lo más importante: devolverme durante un rato a mi antiguo grupo de amigos.

Quizás los mejores que tenga nunca en el papel.

 

Deja tu comentario