Crónica día 3. Una revisión por partes del VI festival Celsius 232

Mi último día en la sexta edición del Celsius 232 fue el viernes. No llegué a tiempo para la primera charla que tenía rodeada con rojo en el programa, en la que Ismael Martínez Biurrun presentaba el tomo que acababa de publicar en Valdemar con tres novelas cortas bajo el título de ‘Invasiones‘, aunque gracias a @odo del blog Sense of Wonder, que publicará un vídeo con la presentación, pude enterarme de lo que allí se había dicho. En la charla, dirigida por Ángel Luis Sucasas, Biurrun confesó que el formato de la novela corta en este caso “surge de la incapacidad de escribir relatos cortos“. “No he escrito ningún relato corto del que verdaderamente esté satisfecho. Cuando algo me queda razonablemente bien siempre se pasa de extensión para que me metan en antologías, y entonces me queda ahí una distancia extraña. Pensé voy a hacer un relato, sin plantearme cuál tiene que ser la extensión, y que sea la extensión que me pida la historia“, explicó. No quiero hablar mucho más de este libro porque lo he leído recientemente y publicaré muy pronto su reseña.

De izquierda a derecha: Ana Campoy, Gabriela Campbell y José Antonio Cotrina.

A la charla que sí pude acudir fue a la de José Antonio Cotrina y Gabriela Campbell sobre la novela infantil ‘El día del dragón’. Acompañados de Ana Campoy, fue una de las presentaciones más divertidas en las que se demostró la buena sintonía literaria y creativa que existe entre Campbell y Cotrina, y que se ha traducido ya en varios libros publicados y en el proyecto conjunto por entregas iniciado con ‘Crónicas del fin’, de la que ya hay publicada tres entregas: ‘El cielo roto’, ‘El dios en las alturas’ y ‘Testamento’. Los autores explicaron lo importante que resulta coordinarse para escribir una obra a cuatro manos y la labor de edición que se hacían el uno al otro. También hablaron de las licencias que se han tomado para la novela ‘El día del dragón’, tomando pasajes de otras obras y adaptándolas a su universo. “Somos unos grandes homenajeadores“, bromeó Campbell. Sobre si se contienen o no al escribir para un público tan joven, ya que ambos autores son conocidos por su afición a las escenas ‘sangrientas’, Cotrina tranquilizó a los padres que asistían de público: “No quiero traumatizar a niños tan pequeños“, se comprometió.

Por la mañana no pude asistir a ninguna otra charla, aunque sí aproveché el tiempo para rastrear el festival buscando a dos autores cuyas firmas me había perdido: Biurrun y Pastor. Al primero le pude localizar rápido y me dedicó el libro con una sonrisa. Esa misma mañana, para acompañar al café y el bollo del desayuno, acababa de empezar a leer la primera de las historias que aparecen en ‘Invasiones‘, ‘Coronación’ (mi favorita del volumen), y le confesé que me tenía enganchado. A Marc Pastor le localicé en una cafetería, poco antes de que que se marchara de Avilés, gracias a los grandes Juan Luis y Antonio Díaz, a los que fue un lujazo volver a ver en el Celsius.

Después de comer un menú normal –ya no me quedaba sitio para más cachopos– y de meterme un par de cafés en el cuerpo (en Asturias si no los pedís medianos te sirven un cortado con un poco más de leche), empezó el maratón de charlas de la tarde. Y es que en el auditorio principal se sucedían sin descanso la presentación de la saga ‘Luna’ con Ian McDonald acompañado de Elías Combarro (@odo), una charla con Anne Leckie, también presentada por Elías, y un encuentro con Joe Hill acompañado de Laura Fernández y Jorge Ivan Argiz. El traductor de todas ellas era, como siempre, Diego García Cruz.

Ian McDonald rodeado por Elías Combarro (izquierda) y Diego García Cruz (derecha).

Tras su asistencia el año pasado, ya sabíamos lo simpático que es McDonald. En su charla sobre el universo de ‘Luna‘ volvió a demostrar su buen humor y habló sin reparos de todos los aspectos que rodean a la creación del worldbuilding, desde la música Jazz (quizás especialmente la Bossa Nova) hasta la importancia que tiene el deporte (el balonmano, ya que pensó que era el que mejor se iba a adaptar a la gravedad del pequeño satélite). Acertadamente, McDonald definió el mundo que había creado como “un infierno capitalista“. Tanto el primer libro ‘Luna nueva’, como el segundo ‘Luna de lobos’, están disponibles en castellano en la colección Nova de Ediciones B.

Anne Leckie

Por su parte, Anne Leckie resultó especialmente interesante al hablar de su formación como escritora. Por supuesto, también charló del muy comentado tema de cómo utiliza el género en la saga de ‘Justicia Auxiliar‘ (como muchos ya sabréis, la protagonista es la inteligencia artificial de una nave espacial metida en un cuerpo humanoide, que tiene dificultades para hacer distinciones entre sexos. Por eso, al narrar la historia trata gramaticalmente a todos los personajes como si fuesen mujeres). Sobre sus inicios como autora, Leckie explicó que participó en el Nanowrimo (el reto de escribir una obra de 50.000 palabras en un mes, que se celebra de manera internacional en el mes de noviembre) del año 2012, y que al principio sólo se había marcado como objetivo el poder vender suficientes ejemplares como para que le dejaran publicar otra novela. No se podía esperar, claro está, que ‘Justicia Auxiliar’ ganara los premios Hugo, Nebula, Arthur C. Clarke, Locus y BSFA (British Science Fiction Association). Nova, que ya publicó en castellano la primera parte el pasado año, ha publicado este verano la continuación, ‘Espada auxiliar‘.

Para mí el festival terminó con la charla de Joe Hill dedicada a su obra literaria, de la que en este vídeo tenéis un brevísimo extracto. Se trata del momento en el que el autor cuenta como celebró su decimosegundo cumpleaños ‘aterrorizando’ a sus amigos al ver una película no apta para su edad, y la satisfacción que aquel episodio le produjo.

Hill, que no tiene ningún complejo en hablar de su familia de literatos –con su padre, Stephen King, como figura más reconocida–, comenzó explicando que viene “de una familia de escritores“. “Para mí, ganarme la vida contando historias era algo que me imaginaba desde niño“, explicó. Así, contó como de pequeño subía al despacho de su padre, donde lo veía plantado frente al procesador de textos de pantalla verde (lo que le valió para recordar una de las frases con las que un crítico literario llegó a definir lo prolífico que es su padre, diciendo que Stephen King no escribía libros, sino que los pasaba por el procesador de textos). Además, recordó cómo de niño hacía de narrador en juegos de rol con sus amigos, para quienes preparaba elaboradoras acertijos, y lo mucho que se frustraba cuando los jugadores no hacían lo que él había previsto para los personajes. Leía novelas antes de dormir –su primera gran pasión cree que pudo haber sido Arthur Conan Doyle, cuyas bibliografía devoraba una y otra vez en ciclos de 72 días, tras los cuales volvía a iniciar su lectura, aunque el primero que le sorprendió por el uso del lenguaje fue una historia de Ray Bradbury ‘Death is a lonely business’ (en español publicada como ‘La muerte es un asunto solitario’). La afición de leer por la noche también la motivó, en buena medida, que sus padres insistían en que la hora de acostarse fuera las nueve de la noche, si bien luego ellos podían quedarse leyendo en la cama hasta tarde.

Hill se ganó al público con sus chistes, en especial los que hizo ‘a costa de’ Joe Abercrombie, presente entre el público y uno de los autores fetiche del festival Celsius, que ya ha confirmado su presencia para el 2018 (junto a Tad Williams). Hill relató además cómo tomó la decisión de ocultar su famoso apellido ya en la universidad para tratar de hacer carrera como novelista sin que su éxito se le atribuyera a sus progenitores, para lo cual también tuvo que limitarse a mantener una relación por correspondencia con sus editores. Fue incapaz de vender sus primeras cuatro novelas, aunque logró un contrato profesional como escritor de guiones para cómics. Eso fue, claro, antes de conseguir el éxito internacional con ‘El traje del muerto‘, y de publicar su primer volumen de relatos: ‘Fantasmas‘. Sin embargo, durante un tiempo continuó manteniendo el secreto sobre su verdadera identidad, rechazando acudir a convenciones y presentaciones en público.

Hill explicó además que no le importan los motivos por los que ocurren los hechos fantásticos en las obras literarias, como ocurre en ‘Cuernos‘, algo que según afirmó entendió muy bien el actor Daniel Radcliffe cuando fue elegido para protagonizar la adaptación fílmica de la novela. También habló de ‘N0S42‘ (la que considero personalmente su novela más redonda), y reconoció que tras escribir de fanstamas y demonios, el paso lógico era hacerlo de vampiros, aunque en este caso sea una especie de vampiro psíquico. Sobre King, Hill añadió que es un gran fan de la obra de su padre. “Creo que ha olvidado más sobre escritura de lo que yo aprenderé nunca“, reconoció, y descartó que haya diferencias elementales entre escribir novelas o guiones de cómics. En la charla se dijeron muchas más cosas, claro está, así que os animo a verla cuando el blog citado antes, Sense of Wonder, publique el vídeo. Permaneced atentos.

Y sin más que eso, me tocó emprender el camino de vuelta. Ya anocheciendo, con la mochila de libros firmados y una sonrisa en la cara, me fui conduciendo de regreso a Bilbao. Cuando paré a cenar por el camino pude seguir el ambiente de Avilés a través de Twitter. Y es que, si me permitís un consejo, cuando acudáis a una cita de este tipo intentad pensar menos en los autógrafos y un poco más en conocer gente y añadir contactos a vuestras Redes Sociales. Es, con diferencia, lo mejor que os vais a llevar del Celsius.

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