‘Harry Potter y el Legado Maldito’, de J. K. Rowling

Harry Potter y el legado maldito Book Cover Harry Potter y el legado maldito
Harry Potter
J. K. Rowling
Fantasía. Teatro.
Salamandra
28 de septiembre de 2016
Tapa dura con sobrecubierta
336

Siempre fue difícil ser Harry Potter y no es mucho más fácil ahora que es un empleado con exceso de trabajo del Ministerio de Magia, un marido y padre de tres niños en edad escolar.
Mientras Harry se enfrenta con un pasado que se niega a permanecer donde pertenece, su hijo menor Albus debe luchar con el peso de una herencia familiar que nunca quiso. Como el pasado y el presente se fusionan ominosamente, padre e hijo descubren una verdad incómoda: a veces, la oscuridad viene de lugares inesperados.

No es el octavo libro que muchos estaban esperando, pero sí la continuación de la saga. Salamandra trae hoy a las librerías españolas ‘Harry Potter y el legado maldito’, la traducción al español de ‘Harry Potter and the Cursed Child’ que Little Brown publicó en agosto, y que no es sino el guión transcrito de una obra teatral basada en el universo del niño mago. Es importante recalcar esto, para los más despistados. No se trata de una novela, sino de una obra teatral. El texto contiene pequeñas anotaciones al comienzo de cada escena para describir lo que el espectador ve sobre escenario, así como el diálogo transcrito de cada uno de los personajes. Este hecho, aunque obviamente reduce la inmersión en el libro, también provoca que se lea muy rápido. No es algo tan negativo como podría parecer al principio. Al tratarse de un universo tan explorado ya en libros y películas, la lectura se vuelve muy ágil y visual, de tal manera que tendremos la sensación en todo momento de estar viendo a los personajes actuando ante nuestros ojos.

Por otro lado, aquí no estamos ante una obra escrita solo por J. K. Rowling. Junto a la creadora de la saga firman el libro el director de la obra teatral John Tiffany, y el autor de la adaptación a guión Jack Thorne, un dramaturgo. Desconozco cuánto ha aportado cada uno de ellos a la historia, aunque tampoco me quita demasiado el sueño (ni debería quitároslo a vosotros).

Aclarado todo esto, es necesario advertir sobre un último aspecto, ésta ya relacionado con la trama. Lo fundamental es reconocer que la saga de Harry Potter ya finalizó. Los siete libros de J. K. Rowling sobre la batalla para impedir el resurgimiento de Voldemort, así como los años del niño que sobrevivió en Hogwarts tocaron a su fin, gustase éste más o menos. La historia se cerró completamente. Punto. Todas las tramas (todas las importantes, al menos) quedaron resueltas. Partiendo de eso, lo más qué puede aportar una continuación es confundir a los lectores y, por usar una expresión coloquial, marear la perdiz.

Esto es un poco lo que hace ‘Harry Potter y el legado maldito’ en sus primeros compases. El libro arranca en el instante justo del epílogo, al final del séptimo libro (‘Harry Potter y las Reliquias de la Muerte’). Han pasado 19 años de la batalla de Hogwarts, y nos encontramos a un Harry Potter adulto convenciendo a su segundo hijo, Albus Severus Potter –Albus, a partir de ahora– de que no hay nada malo en pertenecer a la casa de Slytherin, si finalmente el sombrero seleccionador le envía allí. No voy a mentir, como fan de la saga uno siente un cierto placer al reencontrarse de nuevo con el universo de Rowling. Es un lugar familiar y agradable, que produce nostalgia y ganas de releer la saga. Sin embargo, ya en aquel epílogo tuve la sensación de que las versiones adultas de Harry, Ron, Hermione que la autora nos estaba presentando, no eran los personajes con los que yo me había entusiasmado durante miles de páginas, y esa sensación está presente a lo largo de todo este libro.

Ya entonces tenía ese epílogo un cierto tufillo a fanfiction malo, a querer explorar cuestiones de escasa importancia para la trama, y aún de menos valor literario, como con quién se ha casado tal o cual personaje, dónde ha comprado una casa aquel secundario o cuántas mascotas tiene de adulto el chico que dormía en la misma habitación que Harry. Ese aura está también a lo largo de toda la obra teatral, y es muy probable que muchos lectores que disfrutaron con la saga sientan que lo que Rowling nos está contando ahora resulta banal. En su reseña en vídeo, El fan de Bauer –canal que nunca me cansaré de recomendar– comparaba este libro con Pottermore, la página en la que su autora ha ido expandiendo el universo de Harry Potter con distintos detalles sobre el mundo, los personajes, lugares y el pasado que rodea a las novelas. También compara El fan de Bauer lo que ha hecho Rowling en esta obra, con lo que hizo George Lucas en las precuelas de Star Wars, algo que es más discutible, aunque primero es necesario decidir si uno está a favor o no de lo que hizo Lucas, lo que es otro debate para tratar en otro sitio.

Por otro lado, y esto es fundamental, hay que reconocer que la obra es entretenidísima. Es cierto. La trama es un poco rebuscada, recurre al pasado (me morderé la lengua para no hacer spoilers) y a momentos clave de la saga para avanzar, e introduce algún elemento nuevos sacados de la manga en el último momento para justificarse. Es un libro que no resiste un análisis profundo, con muchos agujeros y cambios de ritmo, escenas vitales que se resuelven en un par de páginas, mientras que otras conversaciones más o menos intrascendentes se alargan sobre manera, con una estructura alocada, un montón de saltos en el tiempo (en las primeras páginas los años avanzan a un ritmo endiabladamente loco), y personajes que están solo para adornar (como Ron y Hermione, a los que directamente se podría haber eliminado sin alterar la trama, y cuya historia de amor es utilizada como fanservice de una manera brutal).

Sí, son muchos peros, y sin embargo, estos prácticamente solo aparecen cuando uno ya ha cerrado el libro y se ha puesto a pensar en él. Mientras se lee, cuando está sumergido en la historia, lo cierto es que la obra funciona. El libro resulta adictivo y muy entretenido, nos devuelve a lugares familiares vistos años después o desde otros ángulos –viajamos desde el techo del expreso a Hogwarts, al Valle de Godric, el Bosque Prohibido o el Ministerio de Magia–, y a personajes que casi habíamos olvidado –desde Myrtle la llorona hasta el líder de los centauros ¿Firenze?–. También hay espacio para los nuevos personajes, y de hecho los verdaderos protagonistas del libro –no descubro nada, a las tres páginas ya resulta evidente– son Albus y Scorpio, el hijo de Draco Malfoy, cuya amistad, junto a la problemática relación padre-hijo entre Albus y Harry, impulsa toda la trama.

Sería injusto quedarse solo en la superficie, y decir que el libro es bueno porque resulta entretenido. Pero tampoco estaría bien decir que no merece la pena leerlo, o que era innecesario hacer una continuación. Para empezar, da igual lo que escriba cualquier blog sobre ‘Harry Potter y el Legado Maldito’. Se va a vender como churros, por mal que a alguno le siente, y eso, opino, no es para nada injusto. Alguno podría criticar que cualquier libro con el nombre de Harry Potter venda mucho, al margen de su calidad. Pero es que ése es un privilegio que Rowling se ha ganado duramente a lo largo de siete libros maravillosos. No estoy justificando que ahora saque este libro. Lo que digo que no es necesario buscarle ninguna justificación.

La obra entretiene, en algunos momentos emociona y nos permite reencontrarnos con viejos amigos –aunque en este punto es donde más falla, porque como ya dije antes, la versión adulta de Harry, Ron, Hermione y los demás resulta muy decepcionante–. No consigue replicar los grandes logros de las novelas, algo que quizás sea achacable al poco espacio que tiene para desarrollar una trama bastante enrevesada, que probablemente en la saga original se hubiera extendido a lo largo de al menos cuatro libros. Y por otro lado, la amistad entre Albus y Scorpio que tanto se compara en la obra con la mantenida por el trío original de protagonistas, es más un acto de fe por parte del lector que algo que realmente quede reflejado en la obra. Con todo, vuelvo a insistir en ello, el libro funciona, es muy inteligente en algunos pasajes y contiene tiene un par de momentos de revelación impactantes que recuerdan a lo visto en las siete novelas.

En conclusión, ‘Harry Potter y el Legado Maldito’ no está a la altura de las novelas originales, pero conserva algo de la MAGIA de aquellos primeros libros. Y, al menos en mi opinión, un poco de magia siempre es mejor que ninguna magia.

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