‘La Rueda Celeste’, de Ursula K. LeGuin

La Rueda Celeste Book Cover La Rueda Celeste
Ursula K. Le Guin
Ciencia Ficción
Minotauro (Planeta)
Marzo de 2017
Rústica con solapas
240
19,50 euros (4,74 el ebook)
Miguel Antón

 

Sinopsis:

En un futuro castigado por la violencia y las catástrofes medioambientales, George Orr descubre que sus sueños tienen la capacidad de alterar la realidad. George buscará la ayuda del doctor William Haber, un psiquiatra que no dudará en aprovecharse de su poder. Cuando el doctor Haber empiece a manipular sus sueños en beneficio propio George deberá luchar para proteger la realidad.

La rueda celeste es una novela siniestramente profética en la que Ursula K. Le Guin aborda de forma magistral los peligros del poder absoluto y la capacidad de autodestrucción del ser humano, a la vez que se cuestiona la naturaleza de la propia realidad.

Debo confesar que reseñar a Ursula K. Le Guin me aterra un poco. Para empezar es una autora tan sugerente, tan personal, que leer sus novelas es siempre una experiencia muy subjetiva. Por otro lado, su obra resulta muy alegórica. Incluso cuando la narración absorbe al lector, siempre queda la sensación de que la autora está hablando de algo más que de aquello que le ocurre puramente a los personajes. ‘La rueda celeste’ (reedición de una novela que ya apareció en castellano como ‘La rueda del cielo’) no es una excepción en este sentido, aunque sí pueda parecer algo diferente al resto de su producción.

La novela arranca con George Orr acudiendo a una especie de psiquiatra, un especialista en sueños llamado William Haber. Ha tomado demasiada medicación para evitar dormir porque, como le confiesa a su médico, tiene miedo de soñar. Pronto descubrimos que el motivo radica en que está convencido de que sus sueños cambian la realidad de una forma total y definitiva. Así, por ejemplo, si sueña que todos los árboles del mundo son azules (no es un ejemplo real, para evitar spoilers), automáticamente todos los árboles serán azules desde siempre. Es decir, no es que los árboles se volverán azules, sino que para todo el universo, a partir de ese momento, los árboles siempre habrán sido azules y no cabría imaginarlos de otra manera. Este inusitado poder será utilizado por Haber para alterar la realidad, transformándole en una especie de aprendiz de dios.

Con esta premisa puede parecer que estamos más ante una novela de Philip K. Dick que de Ursula K. Le Guin. Sin embargo, las obsesiones de esta escritora van por otra parte, y en lugar de centrarse en el sentido de la realidad o cómo la mente humana construye esta realidad a través de su percepción, Le Guin apuesta por imaginar una diversidad de mundos y cómo cualquier cambio que introduzcamos en ellos puede afectar a la vida. En este sentido, la esencia de la historia me ha evocado más al cuento de terror de W. W. Jacobs ‘La pata del mono’, por cuanto incluso los deseos formulados con las mejores intenciones pueden acabar pervirtiéndose y transformándose en pesadillas.

Le Guin aprovecha una premisa tan cargada de posibilidades como ésta para construir un relato ágil que evoluciona constantemente. Aunque la historia articula sus giros de argumento en torno a los sueños de Orr, ya que son por lógica los que van impulsando la acción, consigue introducir suficientes elementos diferentes como para no caer en la repetición.

Por desgracia, los pocos personajes que aparecen en el libro están poco definidos y a menudo cuesta comprender sus motivaciones. En especial me ha resultado irritante Orr. Él mismo se reconoce como alguien manipulable, pero en ocasiones cuesta entender sus pasividad cuando el poder de manipular la realidad radica en sus sueños. Aparentemente le bastaría con no acudir a la consulta de Haber para frenar los cambios que juntos están introduciendo en la realidad. No todo en el personaje es malo. Es fácil comprender el sentido de culpabilidad que le embarga ya que, pese a no tener el control, sí recae en él la responsabilidad de lo que está ocurriendo. Al fin y al cabo, no puede evitar emplear ese poder, y es incapaz de ejercerlo de forma responsable ya que es su propio subconsciente el que opera con él. De alguna forma, Le Guin nos está diciendo que son sus deseos ocultos (y su facilidad para ser víctima de la manipulación) los que se están transformado la realidad.

También es importante destacar que estamos ante un libro de 1971, y que pese a estar considerada como de la New Wave, son varios los elementos que recuerdan mucho a las distopías clásicas y a los libros de ciencia ficción de la época. Por ejemplo, no deja de resultar llamativa la aparición de un personaje femenino con el único propósito de enamorarse del protagonista, o la representación hacia el tramo final del libro, un tanto ingenua, de cierto tipo de personaje que no desvelaré para no caer en el spoiler. En cuanto al componente de distopía, cabe decir que Le Guin no apunta a ningún totalitarismo político, si bien esta figura recae en Haber gracias al poder que adquiere a través de Orr. Por otro lado, sí que aparecen elementos como la contaminación que ha devenido en una lluvia constante en algunas zonas, la superpoblación que ocasiona problemas de escasez de alimento y falta de espacio, o la existencia de algunos conflictos bélicos que parecen condenados a perpetuarse eternamente. Lo más interesante, quizás, es como la autora consigue jugar con las diferentes realidades que van generando los sueños del protagonista, y su habilidad para mantener la coherencia en todas ellas.

Le Guin es una apuesta segura, y aunque esta pequeña novela pueda salirse un poco de sus trabajos habituales y ofrece un final que no es del todo satisfactorio, ‘La Rueda Celeste’ resulta interesante por méritos propios. Quizás no esté a la altura de los grandes clásicos de la autora, pero es una propuesta diferente a lo que hay ahora mismo en las mesas de novedades, y como reedición supone una buena oportunidad para disfrutar con uno de sus trabajos menos conocidos.

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